28 nov. 2016

¿Discapacidad o Diversidad funcional?

A muchos les sorprenderá saber que el término "discapacidad" no está correctamente utilizado cuando lo asociamos a las personas. Las connotaciones negativas que tiene este término, en el sentido de que no se es capaz, ha influido en buscar otra forma de utilizar el lenguaje para referirse a estas cuestiones, máxime cuando en la mayoría de las ocasiones, si una persona no es capaz de hacer algo, de ser independiente y desenvolverse en el día a día, no es tanto culpa suya o de su circunstancia como de las condiciones del entorno.
A muchos os puede parecer una cuestión menor, pero es muy importante remarcar que el lenguaje influye en el pensamiento y las connotaciones negativas no siempre se consideran y perciben así si es una acción cotidiana y aceptada socialmente.
Por ese mismo principio, no se considerará que la accesibilidad es necesaria para todos, si tenemos la percepción de que sólo es necesaria para personas discapacitadas y por tanto, para unas personas especiales que, por sus características, no pueden realizar determinadas actividades de deambulación, aprehensión, localización y comunicación, cuestión antes comentada: la culpa no es de ellos, sino del entorno inaccesible.
Si además tenemos en cuenta que, incluso en la redacción de leyes, comunicaciones periodísticas o programas televisivos de gran difusión, se emplean conceptos como minusválido (menos válido) o lindezas como inválido, disminuido, "estar postrado en una silla de ruedas", loco, ciego,... pues el concepto conlleva un estigma y por tanto no fomenta una verdadera inclusión en la sociedad.
Según la R.A.E., "la discapacidad es la cualidad del discapacitado, siendo éste el que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas".
Y aquí podemos entrever una definición que no contribuye a aclarar que las personas con discapacidad (y no personas discapacitadas, que no es lo mismo) no conllevan ese estigma que se les atribuye por ser así.
Según Nick Vujicic, "la discapacidad es algo que te impide lograr algo", pero aleja este concepto a las personas que, tradicionalmente, se han denominado "discapacitadas". No por ser discapacitado en el término clásico, una persona no es capaz de hacer las mismas cosas que otras con diferentes capacidades. Él es un buen ejemplo.
Por eso también, discapacitado/a y persona con discapacidad no es lo mismo, porque el primer término atribuye "el no ser capaz" a la persona y el segundo término la persona se reconoce, pero con limitaciones. Ambas son apreciaciones erróneas, pero la segunda es, quizás, un poco más correcta.
Ante tanta problemática para ser justos y expresarse con corrección y propiedad, sobre todo por medios que deben dar ejemplo, como periódicos, televisión, justicia, política,... se propuso un término nuevo que sustituye a discapacidad: Diversidad Funcional.
Este término, tan poco empleado, reconoce que todas las personas somos diversas. Se reconoce la variedad en la sociedad, cuestión muy positiva para "normalizar" algo que en realidad debería ser considerado al mismo nivel como "ser rubio o ser moreno".
Aún así, he encontrado algunos detractores en este término y yo mismo no lo suelo emplear mucho, aunque reconozco que es mucho más justo y correcto. Podemos encontrar que:
- Es un término que la sociedad no reconoce. Si yo intento concienciar y llegar a las personas, para incluir la discapacidad y normalizarla, las personas que me escuchen, leen o se interesan, deben saber de qué estoy hablando. Nadie hace una búsqueda por Google con las paralabras "baño para personas con diversidad funcional" y siguen empleando "baño de minusválidos" o "plaza de aparcamiento para minusválidos". Para llegar a las personas, primero han de saber de qué hablas.
- Algunas personas con discapacidad dicen que el término "diversidad funcional" concede demasiada importancia al problema de "lo que puede o no hacer" y no tanto a "lo que la persona es", teniendo en cuenta que discapacitado, para estas personas, no es algo negativo, quizás porque lo están escuchando toda su vida y por tanto, el nuevo término no es satisfactorio para ellos por las razones que he explicado. Desde luego, en el lenguaje coloquial, entre amigos o familia, muchos no emplearán lo de "diversidad funcional" y dirán otras cosas, siempre desde el respeto, que no supondrán mayor problema. Sin embargo, este lenguaje coloquial no debería permitirse en las redacciones de leyes, lenguaje periodístico u otro de carácter oficial, porque el registro no es el mismo. El límite entre una cosa y otra es difícil de definir, sobre todo porque otras muchas personas sí que encuentran despectivo ese lenguaje tan estigmatizado.
- Algunos periodistas me han comentado que el castellano, como práctica habitual, utiliza aquello del "ahorro de palabras". Por eso, muchos lingüistas no entienden eso que en los discursos políticos se utilice aquello de "ciudadanos y ciudadanas" y no sólo "ciudadanos" como las reglas del castellano dictan. Aquí aparecen esas connotaciones, que en términos de discapacidad parece que no es tan imperativo utilizar, ya que "cansa y entorpece la lectura o la comunicación".
Seguro que vosotros encontraréis más cuestiones y opiniones y os invito a comentarlas y que deis difusión a estos temas. Estoy convencido de que, independientemente del término que utilicéis, lo haremos todos mucho mejor si somos conscientes del problema. Espero haber puesto mi granito de arena para mejorar.

Un fuerte abrazo a todos.

Antonio Corbalán Pinar.
Consultor en Accesibilidad Global.

@acceDAMOS