17 jun. 2016

Ma. Eugenia Díaz. Los ojos del alma


María Eugenia Díaz Alvarado utiliza un bastón blanco para ayudarse a caminar. Sus pies y brazos se encuentran en perfecto estado, pero sus ojos no. Hace casi 20 años, durante el trabajo de parto sufrió retinosis pigmentaria, lo que le provocó la pérdida de la vista. Su vida comenzó de cero y como un niño que apenas aprende a leer y escribir, tuvo que tomar clases de Braille, computación y movilidad para invidentes. El esfuerzo no paró ahí, después de dejar Torreón, donde vivió por nueve años, regresó a Saltillo con grandes cambios. Acudió a la Asociación Mexicana de Enfermedades Visuales y Estudios de la Retina (AMEVER), en donde comenzó a trabajar como instructora de orientación y movilidad. Un par de años después encontró empleo en la empresa GST, donde es recepcionista. Además de la vista, Maria Eugenia perdió su matrimonio y con sus hijos de 9 y 10 años se dedicó a buscar una nueva forma de mantenerlos. “Me cambió la vida porque después de andar en el sol, dando clases de orientación de 8 a 3 y pues tener otra dinámica, pude venir aquí, estar más tranquila y con las prestaciones seguras, de verdad que fue un cambio grande”, platica sentada en su área de trabajo. Para realizar su trabajo utiliza un software especial, un bastón y en ocasiones el apoyo de sus compañeros. A tres años de haberse integrado a la empresa, María Eugenia planea seguir trabajando hasta que sus hijos terminen de estudiar en la Universidad Autónoma de Coahuila. Por su carácter, mantiene una relación cordial con sus compañeros. Mientras contesta los teléfonos y atiende a los visitantes, tiene tiempo para saludar y bromear con hombres y mujeres que se trasladan a sus áreas de trabajo. “Uno tiene que adaptarse, uno tiene que cambiar la actitud y seguir adelante; a pesar de la discapacidad que se pueda tener, la vida sigue y hay muchas formas de salir adelante”.
MUJER ESPECIAL De lunes a viernes, María Eugenia se levanta a las 3:30 de la mañana. Aún no sale el sol cuando comienza la rutina del ama de casa para ir a trabajar. “La primera semana estuve en Producción y de Producción me dijeron que me venía a la recepción; se me hacia difícil estar al frente de un escritorio, por el hecho de que es estar en contacto con las personas, atender el teléfono, pero me adapté”, cuenta. Le llevó tiempo acostumbrarse al empleo, diseñado para normovisuales. Cuando se sentó por primera vez frente al escritorio del que sería su nuevo empleo, con sus manos tocó un par de hojas de papel pegadas en la parte alta del mueble de la recepción, era la lista de las 133 extensiones de la empresa. “Intenté hacerlas en Braille, pero ocupaba demasiado espacio… entonces lo que hice fue que las puse en un documento y sirvió para que el lector de la computadora me estuviera leyendo mi página en el programa Excell, hasta que me aprendí las extensiones”., señaló. Los compañeros han sido de ayuda. En un inicio, todos pasaban de largo en la recepción o saludaban con un “buenos días”, olvidando que la nueva recepcionista no podía observarlos. “Poco a poco se iban presentando y me decían quién era, con el tiempo he logrado identificar las voces de mis demás compañeros”, explica. Sus actividades diarias consisten en contestar llamadas, atender a las personas que acuden a la empresa, recibir paquetería, enviar correos y localizar a sus compañeros de trabajo por medio del teléfono. “Yo entré a trabajar aquí el 13 de mayo de 2013 porque me pusieron en contacto con el licenciado Tadeo Carrizales y él estuvo abierto a darme una oportunidad, espero que me quede mucho tiempo aquí todavía porque mis hijos están estudiando”. Luego de separarse de su esposo, María Eugenia se ha hecho cargo de sus hijos Carlos Antonio y Karen Guadalupe, quienes estudian licenciatura e ingeniería y están por terminar sus estudios.
Para obtener un ingreso extra, los fines de semana también fabrica trapeadores. “Vendo de todo y pongo esfuerzo porque cuando tienes hijos en la universidad es un gasto fuerte y ellos no trabajan, yo prefiero que se dediquen al estudio”.


Fuente: zocalo.com.mx