10 may. 2016

Susana Vargas: Madre y enfermera invidente

Susana Vargas

Susana Vargas del Villar tiene 47 años de edad y es enfermera del Hospital Central desde hace 26 años, pero a consecuencia de una retinosis pigmentaria, enfermedad crónica degenerativa, fue perdiendo la vista desde los 24 años, hasta quedar totalmente ciega a los 33, con una pequeña de 6 años y con un esposo enfermo de cáncer en el estómago, que no pudo librar la batalla contra esta enfermedad, muriendo al año siguiente.


Estos fueron dos golpes muy fuertes para Susana, quien nunca se dejó caer; ella era enfermera del área de terapia intensiva, pero por su enfermedad fue cambiada al Departamento Central de Equipos y Esterilización y Empaquetamientos, en donde actualmente se desempeña como cualquiera de sus demás compañeras.
"Duré 10 años como enfermera de Terapia Intensiva, un trabajo que disfrutaba, pero como fui perdiendo la vista, era cada vez más difícil, por lo que me cambiaron a este departamento en donde las funciones eran más sencillas y aunque al principio no me gustaba, estoy muy a gusto aquí, aunque tal vez no como quisiera, pero puedo desempeñar mi profesión" comenta Susy, llamada así por sus compañeras de trabajo.
Diana es la hija de Susy, quien actualmente tiene 20 años y está estudiando el cuarto semestre de la carrera de Ciencias Químicas: "Diana me ve como cualquier persona normal, pues fue cuando ella tenía 6 años, yo perdí totalmente la vista, por lo que para ella siempre he estado así; además ha visto cómo trabajo y realizo todas las tareas de la casa, como barrer, trapear, lavar trastes, hacer comida; siempre lo he hecho todo, por eso para ella es algo normal" dice Susy.
Al preguntarle qué ha sido lo más difícil para ella después de haber perdido la vista, inmediatamente dice: "el no ver a mi hija, no poder participar con ella en algunas actividades y sobre todo no poder verla bailar, pues ella es bailarina de ballet clásico y voy a sus presentaciones y escucho la música, pero mi mayor deseo siempre ha sido poder verla bailar".
Una vida difícil es la que desde hace 14 años han enfrentado Susy y Diana, pero gracias a su fuerza, a su coraje y "al apoyo de mucha gente, mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo, hemos podido llegar hasta aquí; he podido brindarle a mi hija una vida cómoda, sin carencias ni privaciones, eso es algo que me hace sentir muy bien, pues en un principio no sabía si lo iba a lograr y hoy estoy a dos años de jubilarme y mi hija de recibirse, aunque no estoy muy segura de querer dejar de trabajar, pues ¿qué voy hacer todos los días en mi casa?" comenta está reconocida profesionista y madre.
"Mi niña ha tenido que ser muy fuerte y ha aprendido hacer muy independiente desde muy chica, algo bueno, pero que como mamá me duele, pues las cosas pudieron haber sido diferentes. Ha sido difícil para ambas, pero creo que ya lo superamos y estamos bien" comenta orgullosa Susy.
Finalmente nos dice que ser mamá ha sido su gran bendición: "es una enorme responsabilidad, pero estoy muy agradecida con Dios, mi familia, mis amigos y compañeros de trabajo, me siento feliz y afortunada de tener a Diana, quien ya en una ocasión me escribió una carta agradeciéndome mi esfuerzo y diciéndome que estaba orgullosa de mí, lo que sin duda ha sido el mejor regalo que he recibido como mamá".
Fuente: oem.com.