30 nov. 2015

España realizará el primer implante de visión artificial en un paciente con Síndrome de Usher

El doctor Jeroni Nadal y
 la primera paciente implantada
La Retinosis Pigmentaria es la causa más frecuente de degeneración hereditaria de la retina. El origen de esta patología se encuentra en una alteración de los genes, que puede transmitirse de forma autosómica dominante, recesiva o ligada al cromosoma X. Su consecuencia es una degeneración progresiva que causa apoptosis (muerte celular) de los fotorreceptores, pues tras afectar inicialmente a los bastones, responsables de la visión nocturna y del campo visual periférico, en las fases finales se dañan los conos, responsables de la visión central y de precisión, pudiendo llegar a provocar ceguera. En ocasiones su asociación con otras alteraciones sensoriales como la sordera progresiva provoca la aparición del conocido como síndrome de Usher.
La operación
El próximo mes de diciembre Jeroni Nadal, cirujano y Coordinador Adjunto del Departamento de Vítreo-retina del Centro de Oftalmología Barraquer, implantará por primera vez en Europa a un paciente de estas características. Los candidatos para ser intervenidos son los pacientes que, afectados por retinosis pigmentaria o síndrome de Usher, sólo mantengan percepción de luz en su mejor ojo. Esta capacidad significa que existe la posibilidad de actuar en la vía óptica.
Ello quiere decir que se puede observar el funcionamiento de la retina, el nervio óptico y la parte del cerebro que interpreta el estímulo visual. Por tanto, con la estimulación adecuada, el paciente podrá recuperar la visión.
En Junio del 2014, Nadal operó con éxito al primer paciente de España. La cirugía se inició a las nueve de la mañana y finalizó con éxito tres horas más tarde, después de practicar una compleja cirugía que ocupó a un equipo multidisciplinar de nueve personas. Mediante este proceso, una mujer de 42 años, ciega desde los 13 por Retinosis Pigmentaria y madre de dos hijas, fue la primera española en recuperar la vista mediante el implante de un chip de visión artificial Argus II.
El postoperatorio ha seguido su curso con normalidad hasta que se procedió a conectar el chip intraocular con el dispositivo externo del Argus II. Una cámara en miniatura fue colocada en la montura de las gafas para que el paciente pueda percibir una imagen. Después se envía a un pequeño ordenador que, situado en su cintura, donde la imagen se convierte en un impulso eléctrico que es devuelto a un emisor colocado en las gafas. Después, la información pasa por una antena que rodea el globo ocular, y, desde ahí, llega al «chip», que estimula las células de la retina llamadas ganglionares. Su función es transmitir la información al cerebro, creando la percepción de la luz y el movimiento.
Estos pacientes, tras una rehabilitación adecuada que puede durar días o semanas, recuperan la visión. Vuelven a percibir luces, sombras y movimientos.
Más información en Centro de Oftalmología Barraquer, Muntaner, 314 08021 Barcelona,en la web:
www.barraquer.com
info@barraquer.com
Fuente: larazon.es/atusalud